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ABORTOS ESPONTANEOS

El aborto espontáneo (AE) es la complicación más frecuente del embarazo (ocurre en el 10% al 15% de las gestaciones).

El AE puede ser clasificado en las siguientes categorías: amenaza de aborto, aborto inevitable, aborto incompleto, aborto diferido (muerte fetal intrauterina antes de las 20 semanas sin sangrado vaginal) y aborto recurrente. El aborto espontáneo recurrente (AER) ha sido definido como la verificación de 2 o más AEE reconocidos clínicamente. Datos epidemiológicos indican que el riesgo de un nuevo aborto después de un AE es del 24% pero asciende a un 40% después de 4 AE consecutivos.

La principal causa de AER es la aberración cromosómica en uno o ambos miembros de la pareja. El error cromosómico puede ser heredado o surgir de una mutación espontánea durante el desarrollo temprano del embrión. En el 10% a 15% de los casos de AER se han involucrado factores anatómicos, estos pueden ser divididos en congénitos y adquiridos. Los tabiques uterinos y los defectos relacionados con el uso de algunas hormonas son los factores congénitos que se asocian con mayor firmeza con el AR.

También se han propuesto como causa de AER las alteraciones de la arteria uterina. Entre los factores anatómicos adquiridos están las adherencias intrauterinas, los miomas, la endometriosis, adenomiosis y las cirugías tubarias. Algunos investigadores consideran que los factores endocrinos contribuyen en un 10 a 20% de los casos e indican la incidencia de la insuficiencia de la fase lútea puede ser elevada (50%). La secreción de progesterona por el cuerpo lúteo es esencial para la sobrevida del embarazo de menos de 9 semanas de gestación, y en las mujeres con fase lútea deficiente y diagnóstico histológico de endometriosis se ha demostrado que durante la fase folicular la secreción de FSH/LH es inadecuada o asincrónica.

Otros factores endocrinos implicados en el AER incluyen función tiroidea alterada (en especial hipotiroidismo), diabetes mellitus, síndrome de ovarios poliquísticos e hipersecreción de prolactina.

Distintos factores infecciosos han sido asociados con el AER. Algunas infecciones del cuello uterino causadas por Chlamydia trachomatis se relacionan con abortos durante el segundo trimestre y con la ruptura prematura de membranas. otras bacterias implicadas incluyen Streptococcus del grupo B, en cuanto al los virus, pueden estar involucrados el citomegalovirus, el herpevirus, el parvovirus, el virus de la rubeola y el de la varicela.

Otras posibles causas de AER incluyen factores ambientales (exposición crónica a tetracloruro de carbono, solventes y metales pesados), factores farmacológicos (antiprogesteronas, antagonistas del ácido fólico, antineoplásicos, anticonvulsivos) y enfermedades maternas (lupus eritematoso sistémico, enfermedades renales, cardíacas y hematológicas).

Si bien el momento para iniciar el estudio de las parejas con AER es controvertido, se recomienda efectuarlo luego del 2do AE en especial si la pérdida se produjo antes del desarrollo cardíaco fetal. si las pacientes tienen más de 35 años o si las parejas tienen dificultad para concebir.

Al comenzar los estudios se aconseja a la pareja evitar la concepción durante al menos 2 ciclos  menstruales luego del AE. Durante este período se realizará una evaluación de los antecedentes clínicos de la pareja, antecedentes obstétricos, examen físico, estudios citogenéticos en leucocitos de sangre periférica (para determinar cariotipo), evaluación anatómica (histerosalpingografía y ecografía), evaluación endocrina (biopsia de endometrio) para detectar defectos de la fase lútea) y determinación de hormonas tiroideas, niveles de anticuerpos antifosfolipídicos (anticardiolipinas) y pruebas para el lupus.

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